miércoles 5 de agosto de 2009

Origen de la Oniromancia (interpretación de los sueños)



En el pasado, los sueños tenían calidad de proféticos. Frecuentemente se buscaba en los sueños señales de advertencia y consejo. Era un oráculo o augurio de los espíritus, bien sea un mensaje de una deidad, de antepasados o incluso los trabajos de demonios. Los sueños frecuentemente dictaron las acciones de líderes políticos y militares y ayudaron en el diagnóstico a aquellos que practicaban distintas formas de medicina. Los sueños eran una pista vital para sanadores para conocer cual era la enfermedad del soñador y se usaban para hacer un diagnóstico. La gente en las antiguas Grecia y China buscaban en sus sueños pistas para decidir sus actuaciones.

El mundo de los sueños puede verse como un lugar real al cual el espíritu y el alma van cada noche a visitar. Los chinos creían que el alma dejaba sus cuerpos para ir a este mundo. Sin embargo, si eran repentinamente despertados, su alma podría fracasar en volver al cuerpo. Por esta razón, aun hoy en día, algunos chinos son reservados con los despertadores.

En algunas partes de Europa, como Transilvania, se cuidaba de mantener cerrada la boca de los niños dormidos para que el alma, que tiene algo de pájaro, no pueda salir del cuerpo de la criatura, o bien se desaconsejaba dormir durante unos días cerca del lugar donde había muerto un hombre para no toparse con su espíritu que, algo desconcertado por su nueva condición de muerto, busca con desesperación comunicarse con algún ser querido. Los malayos intentaban tiznar el rostro de su enemigo mientras dormía para que, de regreso, el alma no reconociera a su dueño.

Algunas tribus indígenas americanas comparten esta misma noción de una dimensión distinta del sueño. Ellos creían que sus ascendientes vivían en sus sueños y tomaban formas no humanas, por ejemplo, plantas. Ellos veían los sueños como una forma de visitar y tener contacto con sus ancestros. Los sueños también les ayudaban a indicar su misión o papel en la vida.

A finales del siglo XVIII, los sueños habían perdido la importancia que tuvieron a través de los siglos y se les tomaba como producto de la ansiedad o simple indigestión, por lo tanto, no se les daba significado alguno. Más tarde, en siglo XIX, Sigmund Freud revivió la importancia de los sueños, su significado y necesidad de interpretación. Freud verdaderamente revolucionó el estudio de sueños y asi sigue en nuestros dias.